A veces me esfuerzo por parecer que nada me importa demasiado, cuando la verdad es que muero por entender cada una de las cosas que logro percibir. Lo más difícil es decodificar lo que siento por la gente. Puedo construir una amistad o incluso un amor. Puede durar, pero inevitablemente se vendrá abajo al menor atisbo de duda sobre lo cierto que pueda ser. Porque le falta algo. Ese algo que hace que los átomos de las cosas se mantengan cohesionadas y no se desmoronen en un montón de partículas invisibles. Leí que más del 90% por ciento del área de un átomo es nada. O lo que se ve como la ausencia de un algo identificable. Pero, no obstante, esta ahí. Parte de algo. Haciendo que esos protones y electrones y neutrones giren rítmicamente en torno a algo formando una materialidad tangible, visible. Un montón de nada con una estructura definida por el azar. Como cuando dos desconocidos se encuentran y se quedan juntos para siempre. El vacío ente ellos, eso sin nombre, los mantiene juntos y ellos deciden llamarlo amor. Y eso, o algo parecido, o su ausencia en mis relaciones sociales, hacen que todo se deshaga frente a mis ojos y sin que me importe mucho en realidad, porque lo que realmente me interesa, es saber como vivir fuera del vacío que une a las personas.

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario